Sr. Hitesh J. Solanki (Gujarat, India)
Dad gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. - 1ª a los Tesalonicenses 5:18 (RVR)
Una día sofocante de verano caminaba por la calle, mi mente estaba colmada de preocupaciones. Los problemas recientes —disputas de propiedad, problemas familiares y la incertidumbre del futuro— se sentían como llevar una carga pesada, y cada paso que daba era una lucha sin fin.
En ese momento, vi a un anciano tirando de una carreta cargada con sobras. Sus ropas andrajosas y su piel curtida demostraban una vida llena de dificultades. Sin embargo, a pesar del calor y de su aparente pobreza, cantaba y adoraba al Señor con alegría. Entonces vi las palabras escritas en su carreta: «Dios es amor». Ver a alguien en una situación tan difícil y proclamar el amor de Dios fue inspirador.
Ese hombre me enseñó una lección valiosa. Él era una encarnación viviente del poder de la fe y la confianza — un marcado contraste para mí, atrapado en mis preocupaciones y temores. Su ejemplo fue un recordatorio poderoso de que el amor de Dios nunca falla. Todo lo que tenía que hacer era aprender a sentir ese amor, confiar en ese amor y dejar que me guiara.
Dios se presenta en lugares inesperados.
Por proclamar el amor de Dios con gozo
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