Sra. Melissa Levi (Tennessee, EE. UU.)
El Señor te cubrirá con sus plumas, y vivirás seguro debajo de sus alas. ¡Su verdad es un escudo protector! - Salmo 91:4 (RVC)
Hace un mes una de mis gallinas desapareció. La busqué, pero no la encontré por ningún lado. Me entristeció porque era amable y una buena ponedora de huevos.
Dos semanas después, cuando salía rumbo a mi trabajo, allí estaba, sentada en el porche delantero. La acaricié y le di un pequeño regaño por darme un susto. En ese momento, una cabezita amarilla apareció de sus plumas. La diminuta criatura inclinó la cabeza y me miró. Entonces salió otra cabeza, luego otra. Había cinco polluelos, todos seguros bajo la generosa cubierta de plumas de la gallina. Los recogí, los llevé a un lugar seguro y les di de comer. Durante los días siguientes, me encantó ver a la atenta y paciente madre gallina atender a sus pequeños polluelos. Cuando llegaba el momento de descansar, se sentaba y abría sus alas para que los polluelos descansaran debajo.
Cada vez que veía a la gallina invitar a sus crías a refugiarse en sus plumas, recordaba el Salmo 91. Podemos encontrar paz y descanso en el refugio que Dios nos ofrece. A veces olvidamos que a pesar del miedo o el cansancio que nos agobia, Dios nos espera para aceptar la invitación a venir y encontrar refugio y paz bajo sus alas.
El Señor es mi consuelo y mi refugio.
Por alguien que vive en condiciones inseguras
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