Sr. Daniel Valencia Guevara (Estado de México, México)
Tú, oh Dios, me enseñaste desde mi juventud y aún hoy anuncio todos tus prodigios. - Salmo 71:17 (NVI)
Celebrar la Semana Santa es algo nuevo para mí. En mi hogar, aprendimos sobre Dios, pero no éramos creyentes firmes. Con el tiempo dejamos a Dios de lado por completo.
Mi vida ha estado llena de problemas — estrés, trabajo y muchas otras luchas. Pero apoyado por la misericordia de Dios y fortalecido por su palabra y El Aposento Alto, he podido encontrar mi camino de regreso a Dios.
Ahora, después de muchos años, he llegado a ver, aceptar y sentir de manera muy diferente en cuanto a la Semana Santa y lo que representa: el amor, la gracia, la misericordia y el sacrificio de nuestro Señor. Ahora, me doy cuenta de cómo, en el apogeo de su vida, Jesús mostró su amor por la humanidad. Todas las virtudes que Jesús demostró a lo largo de su vida demostraron este amor. Con la oportunidad de escribir esta meditación, pongo en práctica las palabras de Jesús: «—Vete a tu casa, a los de tu familia, y diles todo lo que el Señor ha hecho por ti y cómo te ha tenido compasión» (Marcos 5:19).
Doy gracias y alabo al Señor por todo lo que ha hecho por mí.
Por quienes luchan por reencontrarse con Dios
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