Sr. Ryan W. (Michigan, EE. UU.)
Les doy este mandamiento nuevo: Que se amen los unos a los otros. Así como yo los amo a ustedes, así deben amarse ustedes los unos a los otros. - Juan 13:34 (DHH)
Aunque he servido en el ministerio en diferentes momentos, he luchado durante toda mi vida con mi fe en Dios y la institución de la iglesia cristiana. Gran parte de la lucha se debe a lo que he presenciado en la iglesia. Durante mi tiempo en el ministerio, he visto a la gente rechazada de las iglesias donde serví porque no vivía según ciertos estándares. Siempre he sentido que a estas iglesias les faltaba algo.
Me encanta el hecho de que Jesús nunca exigió la perfección ni esperó que las personas primero alcanzaran un cierto estándar para seguirle. En cambio, Jesús se encontró con las personas, justo, tal como eran. Aún lo hace. Jesús nos ama y nos acepta tal como somos; nos ofrece perdón incluso cuando no lo pedimos.
En la cruz, Jesús mostró el alcance de su amor al perdonar al criminal que colgaba a su lado, que solo pedía que Jesús se acordara de él. El criminal no pidió perdón; dijo que merecía su castigo. Pero Jesús le concedió los dones inesperados de gracia, misericordia y perdón (Ver Lucas 23:39-43). Jesús no espera que seamos perfectos. Pero si queremos seguirlo, Él espera que nos amemos los unos a los otros — así como Él nos ama.
Seré audaz en amar a otros como Jesús me ama a mí.
Por mostrar el amor de Dios a todos
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