Sr. Steve Mills (California, EE. UU.)
Ustedes me llaman Maestro y Señor... Pues, si yo, el Señor y Maestro, les lavo los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. - Juan 13:13-14 (NVI)
Cuando proclamo a Jesús como mi Señor y Salvador, generalmente me enfoco en la palabra salvador porque estoy agradecido que Jesús me salvó. Pero me pregunto: cuando lo llamo «Señor», ¿qué estoy diciendo en realidad? Investigué esto y descubrí que la palabra griega para señor es kyrios, que se puede traducir como un hombre de gran poder y autoridad.
En el ejército, cada persona es responsable frente a alguien de mayor rango y obedece las órdenes de su comandante. En el evangelio de Juan, Jesús da a sus discípulos un solo mandamiento: «...que se amen los unos a los otros». Jesús dio el ejemplo, primero lavando los pies de los discípulos y luego demostrando el mayor amor posible: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Juan 15:13).
Ahora, cuando veo la palabra Señor en las Escrituras o la incluyo en una oración, agrego Comandante. Esto me recuerda obedecer el mandamiento de mi Señor — amar a otras personas mediante el servicio y el autosacrificio.
¿Cómo amaré y serviré a los demás como Cristo lo ordenó?
Por los que sirven en las fuerzas armadas
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