Sr. Paolo Rivera (Región de la Capital Nacional, Filipinas)
Jesús dijo: «…pero el que beba del agua que yo le daré no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna». - Juan 4:14 (NVI)
A menudo nos sentimos diferentes de otras personas debido a nuestro origen, identidad o trasfondo cultural. La mujer samaritana que habló con Jesús junto al pozo era diferente a Él debido a su cultura y tradiciones distintas. Pero Jesús eligió hablar con ella, enseñándole sobre el agua que da vida eterna. No solo eso, sino que también le mostraría lo que significa ser apartado. A través de Jesús, el Agua Viviente, somos apartados para asumir una nueva identidad y una nueva vida, para adorarlo en espíritu y en verdad, y para hablar a otras personas acerca de Él.
Imagínese la sorpresa entre los samaritanos cuando la mujer les habló de Jesús. Esta mujer marginada por la sociedad fue utilizada por Jesús para difundir las buenas nuevas.
No importa lo que nos haya separado de Dios antes, a través de Jesús somos apartados para adorar y servir a Dios. Dejemos el pasado para dedicarnos a vivir de una manera que traiga gloria a Dios mientras compatimos con otras personas sobre la misericordia y la gracia de Dios.
Me dedico a adorar a Dios.
por Adorar a Dios de todo corazón
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