Sra. Janet Pierce (Tennessee, EE. UU.)
Y no se olviden de practicar la hospitalidad, pues gracias a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. - Hebreos 13:2 (RVC)
De regreso a casa después de nuestras vacaciones, mi esposo y yo nos detuvimos en un área de descanso cerca de la carretera interestatal. Mientras caminaba un poco para estirar las piernas, un hombre se acercó a mí y me preguntó si tenía un panecillo que pudiera darle. Le dije que no y me alejé.
Entonces recordé que en el auto teníamos unos pequeños paquetes de galletas de mantequilla de maní, así que volví a buscarlos. Miré a mi alrededor en busca del hombre y lo encontré pidiéndole comida a otra persona. Cuando se alejaba de ellos, me acerqué para decirle que no tenía un panecillo, pero que tenía algunos paquetes de galletas. Al entregarle las galletas, la expresión de su rostro cambió de preocupación a alivio.
Mientras caminaba de regreso al auto, recordé la cita bíblica de hoy. Con lágrimas en los ojos, ofrecí una oración de agradecimiento. A menudo estamos tan ocupados y distraídos que pasamos por alto a los necesitados. Al alimentar a un extraño, alimenté a Jesús. ¡Qué bendición recibí ese día!
Cuando me preocupo por los demás, me preocupo por Jesús.
Por compasión para ayudar a los necesitados
Responda pida su oración.