Sra. Dorcas Beth Andrews (Alabama, EE. UU.)
Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero. - Salmo 119:105 (NVI)
Mi familia cuenta con una larga línea de artesanos. Mi mamá era una costurera extraordinaria y mi abuela hacía hermosos diseños de bordado. Un día mi mamá decidió que era tiempo que yo aprendiera la tradición familiar. Me compró un juego de bordado sencillo y me enseñó los conceptos básicos de costura y cómo rellenar un trozo de tela con hilo de diferentes colores. El juego incluía un patrón para bordar una imagen de la Biblia con una vela y las palabras del Salmo 119:105. Conforme bordaba las letras, las palabras del salmo se «iban bordando» en mi corazón.
El Salmo 119 habla de la sabiduría, la belleza y las bendiciones de la palabra de Dios. El salmista nos recuerda que los que siguen los caminos de Dios son bendecidos. Nos dice que la palabra de Dios nos ayuda a vivir honorablemente, nos da fuerza, perspectiva y esperanza. También, que la palabra de Dios es justa, confiable y eterna.
En el versículo 176, el salmista escribe: «Cual oveja perdida me he extraviado; ven en busca de tu siervo, porque no he olvidado tus mandamientos». He perdido el camino un par de veces. Me he encontrado en lugares oscuros y aterradores. Pero siempre he recordado las palabras del Salmo 119:105, y sé dónde encontrar la luz. A menudo vuelvo a este versículo en busca de consuelo y guía. De hecho, está «bordado» en mi corazón. La palabra de Dios es mi luz.
Las Escrituras que he memorizado me guían cuando lo necesito.
Por los artesanos
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