Sr. Rick Menasco (Arkansas, EE. UU.)
Porque yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice:«No temas, yo te ayudaré». - Isaías 41:13 (NVI)
Cuando era un niño de cinco años, vivía en una pequeña comunidad en el este del estado de Texas, Estados Unidos. Mi papá me enseñó a nadar en la piscina comunitaria. Me encantaba estar en el agua y aprender a nadar. Un día, mi papá dijo que quería que saltara del trampolín bajo por primera vez; estaba aterrorizado. El miedo se apoderó de mí ante la idea de saltar del trampolín.
Mi papá se puso a flote debajo del trampolín y me aseguró que me atraparía. Me quejé y lloré, pero él insistió en que saltara. Estuve de pie en el trampolín durante lo que pareció una eternidad. Entonces, de repente, sin saber qué me impulsó, simplemente salté. Mi papá me atrapó y me empujó hacia la escalera. Él estuvo ahí conmigo en mi momento de miedo.
A veces Dios nos moverá de nuestra zona de comodidad, lejos de lo que es familiar. Puede ser aterrador, pero Dios es fiel y digno de confianza. Dios nos tomará de la mano y nos ayudará a superar nuestro miedo.
En mis momentos más aterradores, siempre puedo depender de Dios.
Por valor en situaciones nuevas
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