Sr. Peter Q. (Singapur)
Pon en manos del Señor todas tus obras y tus proyectos se cumplirán. - Proverbios 16:3 (NVI)
Algunos años atrás, sentí que mi carrera no tenía sentido. Las tareas diarias se habían vuelto monótonas y comencé a cuestionarme si mi labor tenía un verdadero propósito. A pesar de mi mejor esfuerzo por mantenerme positivo, luchaba por encontrarle un sentido a lo que estaba haciendo.
Una noche, durante un tiempo de oración, me crucé con el versículo de Proverbios 16:3. Fue un recordatorio gentil para entregar mi tarea a Dios y confiar en que Él me guiaría. En lugar de centrarme solo en que me promovieran o en obtener logros, inicié mis mañanas con una oración para que mis actos sirviesen el propósito del Señor.
Al cambiar la perspectiva, comencé a notar pequeñas oportunidades de servir a otras personas en el trabajo: ayudar a un colega con un proyecto, escuchar a un compañero compartir sus dificultades o simplemente brindar palabras de aliento. Lo que parecían ser pequeños actos me mostraron un propósito renovado. Mi tarea ya no era solo cumplir con mis objetivos, sino reflejar el amor de Dios a quienes me rodean.
Cuando no nos sentimos seguros de nuestro propósito, podemos confiar nuestra labor a Dios, y pedir que nos revele el propósito aun en momentos de dificultad. Al confiar en que Dios está obrando a través de nosotros, podemos estar seguros de que ninguna tarea es demasiado pequeña para honrar al Señor.
Dios puede dar un propósito en los momentos más inciertos.
Por quienes buscan propósito en sus trabajos
Responda pida su oración.