Sra. Mandy Yatta (Misisipi, EE. UU.)
Te he puesto por luz para las naciones, a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la tierra. - Hechos 13:47 (NVI)
Cuando mi hijo estaba en el jardín de infancia, tuve el placer de conocer a Michelle, la mamá de otro alumno. Sentí una conexión inmediata con ella, como si fuésemos almas gemelas. Yo estaba abrumada por trabajar a tiempo completo y hacer malabarismos con mis obligaciones de madre, pero la presencia de Michelle me transmitía calma. Cerca de ella me sentía firme. Me invitó a un concierto de góspel un viernes por la noche y luego a la iglesia. Hacía años que no asistía a un servicio, pero acepté la invitación. No tengo dudas de que fue el Espíritu Santo obrando en mí.
Sentí que esta amistad era obra divina del Señor. Michelle fue mi Bernabé, me infundió aliento. Bernabé encontró a Saulo y lo llevó de regreso a Antioquía, instalándolo en una comunidad que Dios estaba creando (Ver Hechos 11:25-26). Fueron compañeros en un viaje misionero.
Estoy muy agradecida a Dios por los amigos fieles que puso en mi vida como compañeros de viaje. Necesito aliento. Necesito el ejemplo de cómo viven la fe otros creyentes. Doy gracias por quienes me animan y oro por motivar a otras personas. Los amigos son un verdadero don de Dios.
Mis palabras de aliento pueden ser de bendición.
por nuestros amigos
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