Sr. Jhonatan Torres (Atlántico, Colombia)
Pablo escribió: «…trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también». - 2ª a Timoteo 1:5 (RVR)
Un hermoso recuerdo de mi infancia es cuando un día vi a mi madre, Carmen, participando en una clase bíblica. Le pregunté a su maestra si podía recibir las mismas lecciones de discipulado, ya que los crucigramas y las sopas de letras del cuadernillo me habían llamado la atención. Otro día, mamá me dio unas revistas coloridas con caricaturas de varios personajes bíblicos como Moisés, José, Jeremías, Pablo y Jesús. Leer las historias ilustradas me emocionó y me dio la sabiduría para poder levantar la mano y responder a las preguntas de mi maestra de la escuela dominical.
De igual manera, la fe de mi abuela Judith me inspiró. Me encantaba cantar canciones cristianas en los servicios que se celebraban en la terraza de su casa. Ahora está con el Señor, pero siempre estará en mi corazón.
En la Biblia, leemos cómo Eunice y Loida fueron muy influyentes en la vida de Timoteo. Le dejaron un gran legado de fe. Sus ejemplos nos recuerdan cómo una madre y una abuela pueden ser muy influenciadas por Dios y dejar una huella eterna criando bien a sus hijos.
Un legado de fe es uno de los mejores regalos que puedo dar y recibir.
Por quienes me enseñaron acerca de Dios
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