Sr. Terrell Graves (Alabama, EE. UU.)
Pero el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, los consolará y les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que yo les he dicho. - Juan 14:26 (RVC)
Recientemente, empecé a usar audífonos. Sin embargo, seguía perdiendo gran parte de las conversaciones con mi esposa durante nuestro café matutino. Los audífonos funcionaban bien. El problema era que mi esposa habla con voz suave pero, más que eso, yo no estaba prestando atención. Me encontraba demasiado distraído mientras leía las noticias o mis mensajes de texto en mi teléfono móvil. Me estaba perdiendo la parte más valiosa del día, no porque no pudiese oír, sino porque no estaba prestando atención.
De igual manera, la presencia y la comunión con el Espíritu Santo son dones que debemos apreciar. Como dice el versículo de hoy, el Espíritu Santo nos mantendrá atentos a las enseñanzas de Cristo y es fuente de la paz que supera todo entendimiento. Sin embargo, cuando no presto atención y escucho seriamente, pierdo mucho. Tal vez el Espíritu Santo también es de voz suave. Por tanto, para aprender lo que el Espíritu Santo tiene que decirnos y discernir nuestro verdadero camino, debemos ser disciplinados y eliminar las distracciones para realmente poder escuchar.
Orar en silencio y escuchar seriamente me ayudan a discernir la voluntad de Dios.
Por personas con pérdida auditiva
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