Sra. Barbara Wrisberg (Illinois, EE. UU.)
Yo soy quien te manda que tengas valor y firmeza. No tengas miedo ni te desanimes porque yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas. - Josué 1:9 (DHH)
El día que fui de voluntaria a la clase de segundo grado escolar de mi nieta Reagan, la profesora le pidió que eligiera un libro y lo leyera a la clase. Más tarde, Reagan me confesó que le preocupaba que algunos de los otros niños pudiesen sentir celos de que ella fuera la elegida para leer. Sin embargo, decidió que, si surgía algún problema, lo dejaría en manos de la profesora. No tenía por qué preocuparse ya que ella estaba allí para encargarse de cualquier dificultad. Por suerte, no hubo ningún problema y la clase disfrutó de la lectura del libro.
Al reflexionar, dos verdades salen a la luz. Primero, perdemos tiempo y energías preocupándonos por cosas que nunca llegan a suceder. Segundo, cuando surgen dificultades, debemos dejarlas con Aquél quien está a cargo. Muchas veces intentamos resolver las cosas por nosotros mismos antes de pensar en entregárselas a Dios. En cambio, podemos dejar de preocuparnos y confiar en que Dios sabe cómo manejarlas.
Cuando los discípulos se vieron atrapados en una tormenta, sabían que Jesús podía salvarlos, y aun así se sorprendieron cuando lo hizo. Josué 1:9 nos exhorta a ser fuertes y valientes, a no temer porque Dios está con nosotros dondequiera que vayamos, y podemos dejar las preocupciones en sus manos.
Cuando surjan problemas, recordaré que Dios está a cargo.
Por los maestros
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