«Señor, muéstrame tus caminos; guíame por tus senderos; guíame, encamíname en tu verdad, pues tú eres mi Dios y Salvador. ¡En ti confío a todas horas!». Salmo 25:4-5 (DHH)
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Nuestra estatura y nuestro vigor son efímeros, pero Dios perdura para siempre.
Aunque el camino que tenemos por delante pueda parecer incierto, no dejemos de apreciar las bendiciones de Dios que nos rodean en este momento.
«Toda tú eres bella, amada mía; no hay en ti defecto alguno». Cantar de los Cantares 4:7 NVI
Creados del polvo, al polvo volveremos, siempre envueltos en el amor de nuestro Creador.
«Tú, Señor, eres bueno y perdonador; tu gran amor se derrama sobre todos los que te invocan». Salmo 86:5 (NVI)
«Sentarse a la sombra en un día soleado y contemplar el verdor es el mayor de los placeres».