«A ti, fortaleza mía, vuelvo los ojos, pues tú, oh Dios, eres mi refugio». Salmo 59:9 (NVI)
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«El Señor te guiará siempre; te saciará en tierras resecas y fortalecerá tus huesos. Serás como jardín bien regado, como manantial cuyas aguas no se agotan». Isaías 58:11 (NVI)
«Espero en silencio delante de Dios, porque de él proviene mi victoria». Salmo 62:1 (NTV)
Incluso en la tierra árida y sedienta, la presencia de Dios nunca nos abandonará.
En los patrones y la sinergia de la naturaleza, vemos el diseño perfecto de Dios en acción.
La creación nos invita continuamente a entrar en el abrazo sagrado de nuestro Creador.
Oh Dios, recuérdanos que, independientemente de cómo defina el mundo el éxito, tú nos llamas a seguir el camino del amor de Cristo.