Señor de los Ejércitos, «Rey mío y Dios mío, aun el gorrión halla casa cerca de tus altares; también la golondrina hace allí su nido, para poner sus polluelos». Salmo 84:3-4 (NVI)
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Oh Dios, ayúdanos a practicar la hospitalidad, compartiendo generosamente lo que tenemos con otras personas.
El amor de Dios por nosotros es más amplio que el cielo y más profundo que el mar.
Cada cambio de estación trae nuevos recordatorios del amor y la fidelidad de Dios.
El verdadero descanso llega cuando invitamos a Jesús a habitar en nuestros corazones, mentes y almas.
Incluso cuando pensamos que tenemos una comprensión completa, la creatividad y la misericordia de Dios nos asombran.
El Espíritu Santo nos ilumina desde dentro, dándonos poder para seguir la llamada de Cristo.
Cuando estamos hambrientos, hacemos todo lo posible por saciarnos. ¿Cuánta hambre tiene de llenarse con la palabra de Dios