«Se hablará de tu majestad gloriosa, y yo hablaré de tus maravillas». Salmo 145:5 (DHH)
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«El monumento más hermoso que podemos dar a quienes amamos es un recuerdo vivo alimentado por la oración, la gratitud y el afecto cada vez más profundo». - Edward M. Hays
Cuando permitimos que la luz de Cristo brille en nuestras palabras y acciones, el mundo se convierte en un lugar más compasivo y hermoso.
«Alabad a Jehová desde los cielos; Alabadle en las alturas» (Salmo 148:1, RVR).
Cuando estoy solo, la presencia de Dios me rodea de forma tal que realmente no estoy solo.
«Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él». (Proverbioss 22:6, RVR).
Cuando nos enfocamos solo en los problemas que tenemos a mano, es posible que no nos demos cuenta de lo pequeños que son en realidad.
Los patrones siempre cambiantes de los cielos son un recordatorio del misterio infinito y la creatividad del Creador.
«Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve»(Salmo 51:7, NRSV).