«A ti, fortaleza mía, vuelvo los ojos, pues tú, oh Dios, eres mi refugio». Salmo 59:9 (NVI)
Últimas imágenes
Cuando perciba la belleza de la presencia de Dios, la compartiré con los demás.
Aunque las hojas de los árboles y las briznas de hierba del bosque son demasiado numerosas para contarlas, son un recurso finito que debemos cuidar y apreciar.
Aunque imperfectos, nuestros actos de compasión y misericordia reflejan el amor de Dios al mundo.
«La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre». Isaías 40:8 (NVI)
«Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre del Señor». Salmo 113:3 (NVI)
El agua, en todas sus formas, es un milagro de Dios y el sustento de la vida.
«Tú coronas el año con tus bondades y tus carretas se desbordan de abundancia». Salmo 65:11 (NVI)
«Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada». Juan 15:5 (NVI)