«Señor, muéstrame tus caminos; guíame por tus senderos; guíame, encamíname en tu verdad, pues tú eres mi Dios y Salvador. ¡En ti confío a todas horas!». Salmo 25:4-5 (DHH)
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Cuando nos enfocamos solo en los problemas que tenemos a mano, es posible que no nos demos cuenta de lo pequeños que son en realidad.
Los patrones siempre cambiantes de los cielos son un recordatorio del misterio infinito y la creatividad del Creador.
«Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve»(Salmo 51:7, NRSV).
Ningún rincón del mundo, no importa lo distante, está más allá del alcance amoroso de Dios.
Oh Señor, mientras las tormentas de la duda y el miedo asaltan, puedo encontrar refugio seguro en ti.
Todos los días tienen innumerables momentos pequeños dignos de celebración.
Los conos de advertencia de Dios son a veces pequeños pero importantes.
Cuando contemplamos la generosidad de la Creación, ¿la guardamos para nosotros o la compartimos con otros?
Los patrones, texturas y formas nos mueven de lo ordinario a lo extraordinario en la creación de Dios.