Cuando el forastero llama a nuestra puerta, ¿defenderemos nuestro territorio o le mostraremos hospitalidad?
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Las sombras de los seres queridos que nos precedieron son una bendición constante.
No importa a dónde vayamos o qué hagamos, el Espíritu Santo es nuestro compañero a largo plazo.
La paciencia no es la capacidad de esperar, sino la capacidad de mantener una buena actitud mientras se espera.
«Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre». Salmo 16:11 (RVR)
Sentarnos en la quietud apacible de la naturaleza dirige nuestra atención hacia Dios.