Como los arroyos que fluyen sin cesar, el amor de Dios por nosotros sana nuestras almas y nos trae paz.
Últimas imágenes
Oh Dios, no permitas que los obstáculos que el mundo pone en nuestro camino nos impidan servirte.
«No poniendo nosotros la mira en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas». (2 Corintios 4:18, RVR 1977)
Oh Dios, concédenos la bendición de la comunidad para que podamos adorarte y encontrar la paz en tu presencia.
El detalle minucioso de cada ser vivo proclama el amor y el cuidado de Dios por toda la Creación.
Cuando nos desprendemos de formas y pertenencias que ya no nos sirven, adoptamos la alegría de la posibilidad.
El Espíritu Santo despierta en las personas la esperanza y el valor para cada nuevo día.
«Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán». (Isaias 43:2, NVI).
Aunque disfrutemos de las bendiciones que Dios ha dado, ofrezcamos lo que tenemos al mundo en agradecimiento.
Dios nos proporciona lugares para descansar de nuestro trabajo, para refrescar nuestros cuerpos y renovar nuestros espíritus.