«A ti, fortaleza mía, vuelvo los ojos, pues tú, oh Dios, eres mi refugio». Salmo 59:9 (NVI)
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«¡Hay gran esplendor en su presencia! ¡Hay poder y belleza en su santuario!». Salmo 96:6 (DHH)
La sencilla belleza de las nubes en el cielo es un ejemplo de la obra infinita de Dios en el mundo.
Oh Dios, anhelamos señales claras de ti que nos muestren el camino que debemos seguir.
Cuando el forastero llama a nuestra puerta, ¿defenderemos nuestro territorio o le mostraremos hospitalidad?
Cuando el silencio es el sonido predominante, con el tiempo, el silencio se convierte en música.
«Todo hombre es como hierba, y su grandeza es como la flor de la hierba. La hierba se seca y la flor se cae, pero la palabra del Señor permanece para siempre». 1ª de Pedro1:24-25 (DHH)
La fe en Dios nos permite confiar en que el sol volverá a brillar después de cualquier tormenta.
«Sé lo que es vivir en la pobreza y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». Filipenses 4:12-13 (NVI)
«Él hizo la luna, que marca las estaciones, y el sol, que sabe cuándo ocultarse». Salmo 104:19 (NVI)