Al igual que el faro que se yergue firme más allá de la costa, la esperanza perdura.
Últimas imágenes
Al igual que Cristo entró en Jerusalén montado en un burro, nosotros estamos llamados a vivir nuestra fe con humildad.
Da gracias a Dios por quienes nos proporcionan los alimentos que nos sustentan.
Cuando la vida nos parece abrumadora, podemos acudir a Cristo, cuya paz sobrepasa todo entendimiento.
A veces, los recordatorios de la presencia hermosa de Dios están justo al otro lado de la ventana.
Dondequiera que vayamos, llevemos con nosotros la esperanza viva del amor de Cristo.
La llegada de las flores de primavera señala la sorpresa y la promesa de la vida eterna.
«El día ha terminado... Todo está bien, Descansa seguro, Dios está cerca». –«Taps»
«Tú eres mi escondite y mi escudo; en tu palabra he puesto mi esperanza». Salmo 119:114 (NVI)
Dedica unos momentos cada día a deleitarte con la obra asombrosa de nuestro Dios en el mundo.