«¡Hay gran esplendor en su presencia! ¡Hay poder y belleza en su santuario!». Salmo 96:6 (DHH)
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Los colores vibrantes y las texturas variadas de la naturaleza son la obra maestra artística de Dios.
En lugar de ver la vida sólo desde nuestra propia perspectiva, consideremos cómo se ve el mundo para Dios.
Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino. Salmo 119:105 (DHH)
En cada estación hay un lugar tranquilo para la reflexión, una bendición de Dios.
Para apreciar plenamente la obra y la presencia de Dios en la vida de los demás, debemos acercarnos para escuchar y observar.
Oh Dios, cuando cambian las estaciones, concédenos descanso y renovación para nuestras almas cansadas.
«Que el favor[a] del Señor nuestro Dios esté sobre nosotros. Confirma en nosotros la obra de nuestras manos; sí, confirma la obra de nuestras manos». Salmo 90:17 (NVI)
Es la luz de la presencia divina de Dios que brilla a través de nuestros actos de servicio.
Creados a imagen de Dios, estamos llamados a reflejar su amor en el mundo.